Sir Martin Sorrell nos visitó la semana pasada con motivo de los inspirational 2011 y como siempre que viene a España, sus palabras son escuchadas y analizadas profundamente por toda la industria de la comunicación y el marketing . No es una casualidad que el grupo que dirige, WPP, sea el primer grupo mundial en este sector, empleando a más de 50.000 personas en todo el mundo. Si hay alguien en este sector que está en contacto con el futuro, este es Sir Martin Sorrell, sin duda.
Pues bien, Sir Martin, no comentó nada que no supiéramos
los españoles sobre nuestro futuro, que sigue bien negro y poco esperanzador, pero sí que dijo algo en lo que nos debería hacer pensar. Comentó que el problema principal en los próximos años, será encontrar, incentivar y retener, al buen talento ya que prevé una escasez del mismo provocado por el envejecimiento de la población y la emigración de este talento a otros países con mayor crecimiento que el nuestro. Explicó que lo que hará cada vez más diferente a las organizaciones serán las personas, ya sea en la industria de la automoción, de la energía o de los servicios.
Pues bien, si este será el gran reto de esta industria en los próximos años ¿porqué no se está potenciando la figura del “talent manager” en este tipo de organizaciones? Sería una manera de predicar con el ejemplo ya que lo primero que recomiendan las agencias de comunicación a sus clientes es que inviertan en construir marcas, es decir, que inviertan en futuro.
Miquel Martret
Director Asociado en Talman
Comunicación y Marketing
En estos días he estado mirando la serie conversaciones sobre el futuro que ha lanzado una conocida entidad bancaria.
Si bien la que más publicitan es la mantenida entre el mediático Pep Guardiola y Fernando Trueba, os recomiendo la conversación entre Luis Rojas
Marcos y Estrella Morente.
Este es el link: http://bit.ly/nWWusi
A mí me ha encantado, a ver qué os parece.
Paco Ramos
En los tiempos que corren…
La verdad es que escribir sobre la gestión del talento, y lo estratégico que es para las organizaciones, en los primeros años del siglo XXI, en plena “guerra por el talento”, no necesitaba excesivas justificaciones. La economía iba como un tiro, se crecía, y era muy dificultoso incorporar talento. Así que todos los esfuerzos que se realizaran para seducir a los talentosos para que se unieran a nuestras empresas, retenerlos y desarrollarlos, eran reconocidos como imprescindibles. De hecho, decíamos que era un imperativo estratégico, para la supervivencia. Leer más: http://bit.ly/nNIEg8
Cada vez es menos frecuente, pero todavía encuentro en alguna ocasión la opinión de algún Directivo/propietario de empresa de que los Head Hunters “robamos” directivos de las empresas.
O al menos de que somos los culpables de que los directivos abandonen su compañía.
Hace unas semanas asistí en el IESE a la presentación del libro “La rotación de Directivos” de la mano de su autora Nuria Chinchilla.
Entre otras cosas se analizan los motivos que pueden desencadenar la decisión de abandonar una organización por parte de un directivo. Resumiendo, postula que los directivos se van de una Compañía por un factor desencadenante que se suma a una causa de fondo complementada con causas coadyuvantes. En otras palabras, la decisión de marcha es un fenómeno puntual precedido por una decisión de marcha, con el que finaliza un proceso de distanciamiento más o menos latente que se va generando en el tiempo, por el cual la motivación a pertenecer va decreciendo y/o la motivación de abandonar la empresa va creciendo, hasta que llega una oferta externa.
Hay que asumir que los Head Hunters somos proactivos en la identificación de directivos a los que nos dirigimos para ofrecer una nueva oportunidad profesional, pero por muy seductores que seamos, no obligamos a nadie y es el propio directivo el que valora y toma la decisión de aceptar o no nuestra propuesta.
Somos el “desencadenante” que llegamos en un momento en el que el directivo tiene suficientes motivos para abandonar la Compañía esperando obtener de su nueva responsabilidad y empresa algo que en la actual no visualiza.
Más que demonios, nos satisface que nuestra aportación de valor permita fraguar una relación positiva que permite a la empresa incorporar talento y para el directivo una oportunidad de crecimiento profesional y personal.
Tu como nos consideras, como ángeles o como demonios?
Ignasi Rafel.
Socio -Fundador Talman Group.