El talento según Fernando Trias de Bes
El talento es una mezcla entre capacidades innatas y aprendidas, pero algo de lo que se habla poco y creo que es importante es cómo la elección de hacia dónde dirigimos nuestro talento fomenta y desarrolla el mismo.
Siempre he sostenido que una persona mediocre, dedicada a aquello que le gusta, acaba siendo buena. Y que, por el contrario, una persona brillante, dedicada a un campo donde no disfruta, acaba por hacer mal su trabajo.
En la gestión del talento es crucial la denominada motivación intrínseca, esto es, asegurarse de que las personas, o nosotros mismos, dedicamos nuestro tiempo a aquellas cosas que verdaderamente nos atraen. Está claro que todos los trabajos contienen tareas que no siempre apetecen (a un pintor tal vez le aburra la fase de preparación del lienzo), pero hay que asegurarse de que estemos en el sector de actividad, profesión o tipología de empresas en que queremos estar. El talento que tengamos y el que podamos forjar con el aprendizaje se verán claramente potenciados de forma hidráulica. Con lo mismo seremos capaces de mucho más.
Eso hará que cuanto más tiempo pasemos en las tareas y actividades que nos llenen, tanto más talentosa será la persona. La experiencia que se adquiere en áreas donde disfrutamos es mucho mayor que la que adquirimos en trabajos o funciones que detestamos.
En definitiva, para mí, la ecuación del talento es:
Talento = [(Ci + Ha) x At]t
Siendo,
Ci = capacidades innatas
Ha = Habilidades aprendidas
At = Atracción por la tarea
t = Tiempo dedicado a los trabajos que nos llenan







