Síndrome Pep
Hablé hace unos días con un empresario catalán, Director Ejecutivo de una importante empresa industrial familiar, con casi 4.000 empleados, presencia en 40 países, que exporta el 75 % de su producción y genera beneficios.
Cuando le pregunto cómo está, contesta: “Es muy duro. Estamos haciendo un altísimo esfuerzo y los resultados, siendo buenos, deberían ser mucho mejores.”. Ante la pregunta de cómo ve el futuro, responde “Muy incierto”. En sus ojos veo cansancio, mezclado con la satisfacción de estar haciendo las cosas bien y un brillo de esperanza. Su cabeza tal vez le insinúa la posibilidad de tirar la toalla, pero su corazón se lo impide: mantener y potenciar el legado de su padre, la ilusión de ser el motor de un proyecto, el reto de superar las dificultades, la responsabilidad de mantener una empresa productiva en Cataluña y las casi 4.000 familias que dependen de su compañía.
Conozco muchos empresarios en la misma situación y ceden el testigo a un Tito Vilanova. Cansados, desgastados, pero que cada día se levantan para ponerse al frente de su empresa, liderar sus equipos, transmitirles energía e ilusión y no tiran la toalla. El entorno es duro, exigente, hay que trabajar el doble para obtener la mitad de resultados. Es necesario salir de la zona de confort, explorar nuevos mercados, viajar, arriesgar. Tomar decisiones en entornos cambiantes, con precisión quirúrgica. Se requiere un management de precisión.
Están cambiando muchos paradigmas, el modelo resultante será distinto y es responsabilidad de todos adaptarnos a la nueva situación. Con humildad, profesionalidad y valentía. Los sindicatos, modernizándose, adaptándose al siglo XXI y no pensando sólo en los trabajadores de las grandes empresas sino en los millones de parados y trabajadores de PYME’s. Los políticos, pensando en el bien común más allá del interés individual o de partido y acercándose a la realidad de las empresas que muchos de ellos desconocen. Los trabajadores, como ya están haciendo, asumiendo sacrificios individuales como necesarios, como inevitables para el bien general, pero con actitud crítica responsable.
Y los empresarios, manteniéndose al frente de sus empresas, con energía, liderazgo, determinación, espíritu de sacrificio, ilusión por mantener y potenciar su empresa, creando puestos de trabajo y con responsabilidad frente a trabajadores, accionistas, familia y país. El camino ha sido duro – y lo va a ser-, el esfuerzo elevado y el futuro incierto. Pero el cansancio no les afecta a la capacidad de adaptación al cambio, a la capacidad de motivar e ilusionar a las personas que pueden hacerlo posible, ni les lleva a tirar la toalla. Porque nadie los va a rescatar con inyecciones millonarias de fondos públicos.
Ignasi Rafel
Socio Director General de Talman Group Executive Search
Artículo publicado en el diario Expansión, lunes 14 de mayo de 2012



